El lavaojos consiste en dos chorros fijos dirigidos hacia la posición de los ojos, con flujo suficientemente suave y aireadores terminales para evitar daño a la vista. Los cabezales están protegidos contra polvos con tapones expulsados automáticamente a la apertura del chorro de agua controlada por una manilla (queda abierta) ancha y señalada con la palabra “empuje”, bien ubicada para facilitar su localización, activación y el sostenimiento perdurable del caudal hasta que este cerrado manualmente de forma voluntaria.